La Voz de Galicia 11/09

                       

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sandra González se posiciona respecto a todo en su ámbito de la arquitectura y el urbanismo. Se declara enfadada con como se han desarrollado, por lo general, las villas y ciudades gallegas; discrepa del carácter excesivamente numérico y «rancio» de la formación que se da a los futuros arquitectos, y le repele la consideración del término feísmo como excusa para la «flagelación». Pero ese espíritu crítico lo ha canalizado tratando de agitar conciencias. Salió a la calle y creó A vila do mañá, talleres que ha desarrollado en 27 concellos e incluso ha llevado a Brasil y por los que han pasado 9.800 niños y adolescentes a los que ha enseñado jugando a que valoren su entorno, sepan de dónde surgió lo que les rodea y cómo pueden mejorarlo sin perder su esencia. Lo acaba de hacer en el barrio vigués de Coia y también en Bueu, Cambados, Silleda, Vilagarcía, Ferrol, Santiago o São Paulo. Ha sido requerida para exponer su proyecto sobre espacios urbanos en Madrid y Barcelona, y de Islandia y Kentucky acaban de venir sendas delegaciones para conocerlo. «En Galicia, en cambio, no se ha contado en ningún sitio. Quizás porque lo que pienso lo digo y duele», piensa.

 
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